Comprar por internet es una práctica y una forma de consumo cada vez más habitual y frecuente. Sin embargo, los fraudes cibernéticos también han aumentado.

Antes de realizar cualquier transacción vía internet, infórmate sobre la identidad del proveedor. En su contacto debe especificar domicilio físico, teléfono y correo electrónico para realizar posibles reclamaciones o aclaraciones.

También el vendedor debe indicar en moneda nacional el precio de la transacción, los gastos de envío e impuestos, así sabrás el importe total. Revisa las formas de pago y elige la que mejor se adapte a tus necesidades.

Consulta las condiciones de entrega. El proveedor debe especificar el tiempo aproximado y forma de envío, principalmente los sitios que están en el extranjero.

De igual forma, el sitio debe proporcionarte información sobre el producto o servicio que vas a adquirir. Lee detenidamente lo que vas a comprar y no te quedes sólo con las fotografías.

También, es importante que revises los términos y condiciones de devolución, reembolso y cancelación.

No olvides que durante el proceso de compra la página en la que vas a proporcionar tu información personal debe contar con un candado SSI, vigente para proteger tus datos personales.

Una vez terminada la compra conserva el número de identificación de la compra y del vendedor, igual que los correos electrónicos que intercambiaron. Si compras a través de un Marketplace (MercadoLibre, Kichink, Amazon o Linio, donde el vendedor no es el propio sitio, sino un tercero), tanto el sitio como el vendedor son proveedores y responsables ante el consumidor, y están obligados a responder en caso de cualquier irregularidad en la transacción.

En caso de controversia, da aviso al sitio para que tengan conocimiento de que un vendedor está actuando presuntamente de manera ilícita. Algunos sitios cuentan con un programa de protección al consumidor, con el que el comprador está cubierto si el vendedor no entrega el producto acordado.

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