Una cuenta en el banco no le sirve a un niño o niña que está dando sus primeros pasos en las finanzas. Para que aprendan a manejar el dinero tienen que saber gastarlo, ahorrarlo y hasta donarlo.

Los padres están conscientes de que una de las mejores cosas que pueden hacer por sus hijos es enseñarles a manejar el dinero, pero no siempre saben cómo hacerlo.

El gurú de las finanzas Andrés Panasiuk sugiere pasos sencillos para que los niños empiecen a incursionar en las finanzas personales y que no necesariamente implique abrir una cuenta en el banco, por lo menos, hasta que lleguen a la adolescencia.

Ahorrar, gastar, donar

Una vez que el niño o niña aprende a contar, entre los 5 y 6 años, es el momento ideal para empezar a incursionar en las finanzas. Para ello hay tres principios básicos, de acuerdo con Panasiuk:

  1. Hay que moldear correctamente el carácter. Es decir, el niño tiene que aprender a ser perseverante, paciente, ordenado, honesto, íntegro.
  2. Hay que establecer las prioridades correctas. Se le debe enseñar a diferenciar entre lo que es una necesidad y un deseo.
  3. Y finalmente, tiene que aprender a ahorrar, gastar y donar.

Para esto sugiere tener tres alcancías con cada una de estas etiquetas (ahorrar, gastar, donar) y pagarle al niño por cada tarea que haga en casa. Panasiuk considera incorrecto dar mesada a los hijos, porque en la vida real el dinero no se obtiene a cambio de nada. Al pagarles por las tareas de casa se les enseña a trabajar.

Y el pago debe ser en múltiplos de tres por cada tarea que haga en casa, desde arreglar su cama, hasta lavar los trastes o sacar la basura. Y pueden ser semanales o quincenales. Cada vez que el niño reciba su dinero lo distribuirá en partes iguales en las alcancías.

Es importante que el dinero que es para gastar sí lo gaste, porque eso le permitirá aprender que “el dinero está hecho para el hombre y no el hombre para el dinero”, considera Panasiuk.

El dinero para ahorrar no lo deberá tocar por el tiempo que hayan acordado en función de la meta establecida (ahorrar para algo que se quiera comprar y que de momento no tenga los recursos para hacerlo), porque ello le enseñará a ser perseverante y paciente para obtener una gratificación diferida.

Y el dinero para dar o donar le enseñará a los hijos a ser generosos y solidarios.