APUNTES DE UN LÍDER
Por: Eduardo Padilla Uranga

¿Cómo se vislumbra el futuro? Según lo que se puede ver a través de la densa nube de las
circunstancias, las empresas contarán con accionistas que retornarán a su genuino papel de
inversionistas y dejarán de ser dueños. Carecerán del derecho de asociarse o vender la compañía, sin
el beneplácito de su gente, es decir, los trabajadores tendrán voz y voto en el futuro de la empresa, de
modo que los accionistas no podrán tomar decisiones desde afuera.

Por supuesto, que se necesitarán empresarios, personas que tomen grandes riesgos y obtengan
buenos beneficios, si, necesitaremos inversionistas, pero no precisamos que controlen los destinos de
las empresas, sin considerar que su gente también invirtió su tiempo y aún su vida misma. Observamos,
como resultado de la globalización, que volveremos a considerar el beneficio del mercado local.
Las organizaciones se diferencian de los individuos, en que esos mueren y aquellas pueden vivir para
siempre, aunque claro está que no todas lo logran.

Las empresas como las personas no tienen que sobrevivir, tienen que vivir con gusto y dignidad.
Si no le sirves a nadie, no puedes sobrevivir. Una misión que todo líder debe tener en cuenta, es
transmitir el legado, la razón de seguir viviendo. La tarea del líder es elaborar esto y expresarlo. La razón de la existencia de una empresa, como el de las personas, está en lo que son capaces de ofrecer.

¿Por qué habrías de dedicar tu vida a una organización que no puede dar al mundo algo especial? No
hay ninguna razón.

Por esto los líderes deben tener la capacidad de expresar muy claramente su contribución única y la
diferencia que marca en el mundo. El propósito de toda empresa y de toda persona es un balance del
deber con el querer y el poder con el amar.

Seguramente que la competencia y el capitalismo, seguirán existiendo en el futuro. Lo que va a marcar
la diferencia en las empresas, es promover que su gente posea las habilidades y competencia
necesarias para vivir en un mundo más globalizado y más elástico, articulando la infraestructura para
que esto ocurra, implementando sistemas de soporte y establecer a la gente en su lugar. Este mundo
elástico nos está estirando de arriba abajo y hacia los lados.

Los líderes deberán crecer en esas direcciones. Los líderes eficaces serán una extraña mezcla: seres
humanos apasionados, capaces de comunicar esa pasión a otros, y que al
mismo tiempo se arriesguen y enfrenten grandes retos, pues así se logra que la gente se comprometa.

Todas estas cosas van juntas; de nada sirve tener una estrategia brillante, con una estructura sólida y
gente estupenda, a menos que exista una buena razón para ello.

De qué sirve hablar de un futuro maravilloso, si no sabemos llegar a él. Los líderes deben ser gente de
fe, pues la fe, da la pasión para creer y nos promueve a hacerlo. Por supuesto que la fe se arraiga en el
conocimiento, la fe basada en la ignorancia es más bien ingenuidad y simpleza.

La misión del líder es orientar a su personal a saber elegir lo bueno y desechar lo malo. Ciertamente no
podemos elegir por ellos, pero si debemos enseñarles a desarrollar su entendimiento y su
discernimiento.