Lejos de los mails, la mensajería instantánea y las juntas de trabajo; un jefe tiene que buscar la oportunidad de tener verdaderas conversaciones con sus empleados. Pues este tipo de interacciones hacen que los empleados se sientan valorados, por lo que tienen que practicarse con frecuencia. Porque, además, esto da claridad en muchos sentidos.

“Es muy importante discutir las fortalezas, valores y objetivos de la gente. Y relacionarlos con las prioridades de la organización y del equipo”, dice Casey Mulqueen, director de investigación y desarrollo de productos en la empresa de inteligencia social Tracom Grupo. “La gente está motivada a trabajar por las cosas que tienen más valor personal para ellas”.

Como jefes, la misión principal es ayudar a tus empleados a tener un enfoque claro. Y, para que eso sea posible, debes establecer metas definidas y propósito con un camino claro hacia el éxito. Y, una de la mejores prácticas para esto es hablar con tus empleados sobre estos cuatro aspectos, para estar seguros que el mensaje es claro:

¿Qué es lo que tiene que hacer? Establece objetivos claros y específicos y proporciona orientación para alcanzarlos. Pon todos los acuerdos y expectativas por escrito para evitar confusiones.

¿Cómo lo va a lograr? Ayúdalos a que entiendan cómo lo tienen que hacer, en relación a los resultados deseados.

¿Cómo lo hizo previamente? Una vez terminado un proyecto, ten una conversación sencilla en base a lo acordado previamente. ¿Hizo lo que tenía que hacer o hizo más a menos de lo esperado?

¿Qué necesita para crecer? Hable con sus empleados sobre cómo quieren evolucionar en el futuro y cómo puedes ayudarlos.