Por: Iván Rojas Dosal

Concluyó el mes de enero y desde principio de año se tuvo claro que la relación con el Estados Unidos de Donald Trump, será sensiblemente complejo y con un nuevo orden económico internacional que está en proceso de consolidarse.

Son varios los factores que deben examinarse a fondo y evidentemente a la mayor brevedad: la revisión del tratado de Libre Comercio, el asunto relativo al polémico decreto anti inmigración del presidente estadunidense y sin duda el esquema monetario en términos de tasas de interés.

Tal como lo aseguró el economista estadunidense Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía 2001, si Trump sigue empecinado en la confrontación con México (y el mundo) , el panorama adverso será para su país, pues perderá competitividad, alcanzando un colapso en las finanzas de Estados Unidos.

Como una muestra está el desagrado de por lo menos 100 empresas -entre ellas gigantes tecnológicos como Apple, Google, Facebook y Microsoft- quienes consideran que el decreto de Donald Trump, que prohíbe el ingreso a Estados Unidos a ciudadanos de siete países de mayoría musulmana, es una ofensa para sus talentos.

Ante este panorama, es urgente que México reduzca su dependencia económica de Estados Unidos, realice mejoras sociales y genere condiciones para inversión en áreas como infraestructura y transporte.

Nuestro país debe cambiar su estrategia y aprovechar la llegada de Donald Trump al poder para diversificar sus relaciones comerciales con otros países, así como explorar nuevas industrias y crear nuevas ventajas competitivas dinámicas.