Por: C.P IVÁN O. ROJAS DOSAL

En vísperas del segundo semestre de 2016, el panorama económico no ha cambiado mucho. Desde el inicio de año seguimos con la misma depreciación del peso que se ha venido agudizando en estos días y que en mi opinión ya no corresponde a una economía emergente como la nuestra.

La especulación está haciendo estragos en el peso, es momento de ver al Banco de Mexico para generar calma en los mercados. Urge que la comisión de cambios haga algo, ya que cada día se ve más cerca el dólar a los veinte pesos en tipo de cambio, lo cual sería ilógico ya que no refleja la realidad económica de nuestro país.

Otra variable que continuará seguramente hasta el fin de año, será la del flujo de dinero que sigue sin sentirse en la economía y que ha llevado a retrasar pagos a proveedores y por ende a una desaceleración de la empresas, lo que se traduce en recorte de trabajadores y desempleo en ascenso.

Además aún cuando en abril no sólo no hubo inflación -sino que ésta disminuyó- la depreciación del peso ya se está reflejando en los precios de los bienes y servicios, la cual no aparecía desde la depreciación del peso del año pasado.

La única variable que si ha visto cambios desde enero a la fecha, es entre comillas el aumento en el precio del barril de petróleo, y digo entre comillas ya que PEMEX ha declarado que las reservas del crudo por falta de inversión apenas rebasa los ocho años, y su situación financiera es francamente preocupante por una posible quiebra.

Al parecer este segundo semestre presentará presiones económicas y en mi opinión, es el momento de que el gobierno tome medidas que den un poco de aire a la economía, proponiendo para el 2017, cambios fiscales que apoyen a las empresas y por tal motivo a la economía y que tal situación lo lleve a quitarse presión.

Hemos visto en los últimos días al presidente que el candidato nos propuso: vanguardista, moderno, reformista y el líder que necesita México. Necesitamos que también se haga presente en la Reforma Fiscal que requiere nuestra economía y por fin que sea el sostén de un crecimiento estable.