Por: C.P IVÁN O. ROJAS DOSAL

De “robusto” calificó el Fondo Monetario Internacional (FMI) al crecimiento de la economía de México para este año en su informe de “Perspectivas Económicas Globales”. En contraste el escenario para América Latina no es nada favorable, ya que pronostican una contracción este año, arrastrada por Brasil y Venezuela que registran -por segundo año consecutivo- un decrecimiento económico.

Esta noticia es más pesimista que el informe del mes de enero de este año, donde se esperaba que el PIB de la región decreciera un 0.3%. Sin embargo en este segundo informe se pronostica que del 0.5% exista una caída del 0.2%.

De concretarse las estimaciones del FMI para América Latina y el Caribe, se registrará un segundo año consecutivo de recesión, algo que no sucedía desde 1982-1983, época que marcó el rumbo económico de la década de los ochenta de la región, denominada la “década perdida”.

A pesar de este escenario negativo, el informe califica a la economía de México como “sobresaliente” y aunque en la estimación anterior se esperaba un crecimiento de 2.6%, en el actual se pronostica una leve baja de 0.2% y para 2016 se espera un crecimiento del 2.4%.

El FMI asegura que esta baja es debido a la caída de los precios del petróleo, sin embargo sigue siendo beneficiado por la recuperación de los Estados Unidos.

Factores que el informe califica como positivos para la economía de México, adicional a la recuperación de los Estados Unidos -principal socio económico de nuestro país-, es lo que se denominó como una saludable demanda doméstica privada, argumento positivo desde la perspectiva económica, impactando en el sustento económico del mercado interno.

Aunque ésta es sin duda una oportunidad para que las empresas aprovechen este consumo interno, es importante mencionar que las reformas estructurales no impulsan este crecimiento.

Hoy vemos un México separado de América Latina, Centro América y de muchos países en el mundo, sólo un puñado de países registran crecimiento para este 2016. Esperemos que pronto la microeconomía comience a ver el efecto de la macroeconomía.