Por: Iván Rojas Dosal

El peso mexicano se convirtió en uno de los indicadores que siguieron los analistas políticos y financieros para evaluar el primer debate presidencial estadounidense. Sin duda, existe nerviosismo derivado de las posibles consecuencias del proceso electoral en Estados Unidos, cuyas implicaciones para México podrían ser particularmente importantes.

La elección presidencial a efectuarse el próximo 8 de noviembre y que se disputa entre Hillary Clinton y Donald Trump será un elemento que afectará al tipo de cambio.

En la medida en que haya factores que indiquen que Donald Trump podría ser Presidente, seguirá la volatilidad a escala global llevando al dólar por arriba de los 20 pesos. Mientras que las cotizaciones alcanzan niveles por debajo de los 19.50 pesos por dólar, una vez que el mercado considera que la candidata demócrata es la que avanza.

Sin embargo, analistas afirman que a pesar de los resultados vistos después del debate, aún existen riesgos para el peso mexicano, que podrían evitar una rápida recuperación, como la evolución del precio del petróleo y la eminente alza de tasas de la Fed, ahora prevista para diciembre.

Para contrarrestar las presiones inflacionarias y mantener ancladas las expectativas de inflación, el Banco de México (Banxico) decidió aumentar por tercera vez en el año su tasa de interés de referencia en 50 puntos base hasta 4.75%. Con esto se espera un ajuste al alza en la tasa de fondos federales en este año y un aumento gradual de la misma durante 2017.

Durante el año, eventos como la desaceleración de la economía china, la decisión de Reino Unido de salir de la Unión Europea, o el alza de tasas de la Reserva Federal de Estados Unidos, han generado una postura constante de aversión al riesgo.

Las perspectivas de crecimiento mundial sugieren un moderado ritmo de la actividad económica. México no será la excepción.