Por: Iván Rojas Dosal

Terminaron los Juegos Olímpicos Río de Janeiro 2016 y de nueva cuenta los números no son favorables para México.

Somos “la economía número quince de ciento noventa y cuatro”, -como dice el spot del gobierno-, sin embargo a Río los atletas llegaron sin uniformes, con ropa parchada, rasgada y con preparación que se auto pagaron a través de la recolección de ayuda con el clásico boteo. Es importante plantearnos ¿por qué el nivel es tan pobre en el deporte mexicano? , ¿por las carencia de organización?

Cabe resaltar que somos un país lleno de escándalos como narcotráfico, muertes y corrupción, en la cual no se salva casi ningún político. Ahora el tema de moda es el deporte, en donde se anuncia que se repartirán 8 millones de pesos en premios y desde luego la foto con la plana mayor del gobierno mexicano.

Sin embargo, no debemos perder de vista en dónde la burocracia consume los recursos económicos asignados. Por ejemplo el hecho de que uno de los jerarcas del deporte, en lugar de llevar a un atleta más, metió a su novia en el contingente, desde luego.

El deporte mexicano no es más que el reflejo de lo que representa la política mexicana, en donde predominan las pugnas, los cotos de poder, búsquedas de riqueza personal y reflectores para las elecciones, pero en ninguna de ellas está el desarrollo, crecimiento y triunfos del deporte. Lo único seguro que está en todo ello, es que la CONADE se convierte en un lugar para desviar recursos y sembrar cotos de poder.

Una verdadera tristeza para la economía “15 del mundo”. Realidad o ficción, un nuevo capítulo de triunfos personales (atletas) y fracaso para el país en general.