Desde hace algunos meses se anticipaba que la subasta del diamante Oppenheimer sería memorable. La famosa gema azul no decepcionó y se convirtió en la joya más cara del mundo al ser vendida por más de 57 millones de libras esterlinas ($1,510 millones de pesos aproximadamente).

¿Qué hace tan especial a esta piedra preciosa para recaudar tanto dinero? Se trata del diamante azul más grande y puro del mundo, lo que lo convierte en una pieza absolutamente única.

El diamante Oppenheimer: La joya más cara del mundo

La casa de subastas Christie’s vivió una de sus pujas más acaloradas por más de 20 minutos, pues al parecer había varios interesados en esta exquisita piedra. Los aplausos no se hicieron esperar cuando el feliz ganador se convirtió en el nuevo propietario del famoso Oppenheimer.

Lo recaudado se convirtió en el mayor precio que se ha pagado por una joya en la historia. Aunque se anticipaba que se vendería por una cantidad de entre 38 y 45 millones de libras esterlinas, el interés por él logró sobrepasar todas las expectativas.

Con 14.62 quilates y una pureza impresionante, este diamante se ha convertido en toda una leyenda. Cuenta la historia que este diamante fue propiedad de Sir Phillip Oppenheimer quien controlaba el Diamond Syndicate en Londres. Teniendo a su disposición todo tipo de piedras, Sir Oppenheimer escogió este diamante azul que sería bautizado con su nombre.

Sólo el 0.1% de los diamantes son azules y de éstos, únicamente el 1% cuentan con la denominación “Fancy Vivid”, la cual encabeza con orgullo esta pieza.

Por el momento se desconoce quién fue el misterioso comprador que se ha apropiado de esta pieza que fue entregada incrustada en un anillo con dos diamantes más pequeños a los lados.

Con este precio logró superar la hazaña que había conseguido días antes un diamante rosa que subastó Sotheby’s por 44 millones de libras esterlinas ($1,169 millones de pesos pesos aproximadamente).

Solo unos meses antes, el Blue Moon Diamond había conseguido el título de la joya más cara al ser comprado por un empresario de Hong Kong para su hija por 32 millones de libras esterlinas ($848 millones de pesos aproximadamente).