APUNTES DE UN LÍDER

Por: Eduardo Padilla Uranga

Es de vital importancia que el líder desarrolle la confianza en su gente. La confianza debe reposar en la certeza de que el director, coordinador o ejecutivo genera una asociación; entonces surge la confianza. En un sentido más amplio, la confianza quiere decir que no hay sorpresas.

Un buen líder dice hoy se va a interpretar la novena sinfonía de Beethoven y ¡todos saben que así será! Cuando la gente sabe que papel cumple su organización, entonces va a contribuir a lograrla. El papel que cumple la organización es su misión.

El líder de hoy debe basar su autoridad en la pericia, el respeto y la responsabilidad que inspira, no en su capacidad de intimidación.

Esto implica que el líder debe asumir una nueva actitud, en el proceso de persuadir a su gente, debe empezar con lo que es mejor para ellos y no tanto para él. Los buenos directores de orquesta, son muy autocráticos, pero no se consideran jefes.

Los líderes deben decir: “mi trabajo es hacer que la orquesta escuche la partitura igual que yo”. Claro está que esto ocurre en parte porque ningún director de orquesta sabe tocar el clarinete, por ejemplo. Solo le puede decir al primer clarinete cuando entrar. El director sabe si quiere que algún tiempo musical sea interpretado más amplio o más suave o más lento.

Entendamos que la autoridad es, hoy en día, una autoridad de comando, pero reposa en la habilidad del director para compartir y comunicar.

Mi maestro me enseñó esta lección en tres puntos:

A. Transmitir claramente la misión a toda la gente, que sea concreta en pocas palabras, por ejemplo,“ganarle a nuestra competencia”.

B. Responsabilidad por los resultados, lo que implica evaluación, análisis y revisión.

C. Aprendizaje continuo, pues de esta manera se puede tornar en eficaces las capacidades, dones y talentos del personal e irrelevantes sus debilidades.

El líder nunca debe de olvidar que él es el responsable de los resultados. Los ingresos que obtiene no son por sus conocimientos o su filosofía. Sino que obtiene sus ingresos por los resultados. De hecho, los currículos profesionales, deberían de reflejar los resultados logrados, más que su historia misma.

El liderazgo no es una rama de la filosofía: es un estilo de vida. ¡Ah!, sí tan solo pudiéramos anticiparnos al cambio en lugar de reaccionar a él, seguramente sería más fácil ser un líder, pero mientras ese día llega, seguiremos necesitando al líder que nos anime al cambio.