De los jóvenes latinoamericanos, 40% no forma parte del sector formal de la economía, una cifra que se incrementa hasta 60% en el caso de las mujeres jóvenes, quienes, al empezar su vida laboral de forma irregular, ven luego serias dificultades para incorporarse al mercado legal.

Esa es una de las conclusiones del informe “Perspectivas económicas de América Latina 2017”, presentado en la Casa de América de Madrid, donde se señaló a la informalidad laboral, las malas perspectivas macroeconómicas y la falta de acceso a programas de capacitación como los principales retos para este colectivo.

Según el economista jefe para América Latina de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Ángel Melguizo, la informalidad en el mercado laboral es “una trampa que dura y afecta en el tiempo”.

Los jóvenes de entre 15 y 29 años de la región suman más de 163 millones, el equivalente a una cuarta parte de la población, una cifra que evidencia que “los jóvenes son el futuro”, según afirmó el director para Europa del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), Guillermo Fernández de Soto.

El documento, elaborado por la OCDE con el apoyo de la CAF y la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), señala algunas medidas para “ofrecer mejores oportunidades de inserción social y laboral para los jóvenes.

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