En diciembre próximo la marca Infiniti iniciará en México la producción de autos de superlujo –también conocidos como full-size luxury–, lo cual generará una mayor oferta en un mercado considerado ‘la joya de la corona’ de la categoría en América Latina.

Si bien en 2011 se vendieron en México apenas 173 autos de ese segmento, 39 por ciento menos que en Brasil –que en su momento era el país más relevante de la región para este negocio–, en 2016 se comercializaron 401 unidades, 46 más que lo desplazado en Argentina, Chile y la nación carioca juntos, revelan datos de Euromonitor International y la consultora JATO.

La recesión en que cayó Brasil, combinado con la estabilidad macroeconómica en México, hicieron que ‘la nación azteca’ se convirtiera en la nueva estrella del negocio en Latinoamérica.

Expertos y directivos de empresas refirieron que las ventas en esta categoría de vehículos – cuyo valor va de los 1.5 a 5 millones de pesos– han crecido en México por los esquemas de créditos automotrices que se ofrecen con tasas de interés atractivas y a pagos muy accesibles.

“Todas las marcas están dando más acceso a un mayor número de consumidores a productos de lujo, ofreciendo experiencias que provoquen a las personas a gastar más”, explicó Gerardo Gómez, director general de la consultora J.D. Power en México.

Estimó que del 47 por ciento de los consumidores que compran autos premium en el país, 10 por ciento accede a unidades de súper lujo, pero que ese porcentaje puede acelerar por las facilidades en los créditos. Información del Banco do Brasil muestra que la tasa promedio anualizada para un financiamiento automotriz en la nación sudamericana es de 22.68 por ciento, mientras que en México es de 13.19 por ciento, según la Condusef.