El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) inició conversaciones con la Secretaría de Hacienda para analizar una respuesta al nuevo esquema tributario en EU y que, a decir la máxima cúpula del sector privado, debe incluir una nueva reforma fiscal en México, con una disminución paulatina del Impuesto sobre la Renta (ISR).

La reducción de la carga impositiva a 21% para las empresas en la Unión Americana, aprobada por el Congreso estadounidense, alentará ajustes a la baja de las tasas impositivas a nivel internacional, en donde existe una fuerte competencia por atraer capitales y ofrecer mejores condiciones fiscales a las empresas, señaló el organismo a cargo de Juan Pablo Castañón.

“Hemos iniciado conversaciones con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para analizar los posibles escenarios y respuestas ante un cambio de tal dimensión en política fiscal de nuestro principal socio comercial. Un entorno fiscal competitivo sin que se desequilibre nuestro balance fiscal”.

Para ello, el CCE consideró que son necesaria medidas fiscales que fomenten el empleo a través de la inversión con énfasis en las pequeñas y medianas empresas, que promuevan la reinversión de utilidades; una disminución paulatina del ISR con balance fiscal, incentivos direccionados a cadenas de valor hacia la exportación, entre otros aspectos.

“Es momento de discutir una nueva reforma fiscal incluyente y promotora de la generación de valor añadido a través del esfuerzo de las personas y mayor participación en la contribución fiscal, analizando impuestos al consumo e impuestos regionales, de acuerdo a las mejores prácticas internacionales”.

Cuestionado hace unos días sobre una eventual baja en el ISR en México, el secretario de Hacienda, José Antonio González Anaya, externó sus dudas al señalar que en EU, los estados tienen un impuesto corporativo que se monta sobre el impuesto corporativo federal y que varía por entidad, pero es de entre 7.0 u 8.0%, pero al eliminar la deducibilidad de uno sobre el otro, en la práctica a la tasa de 21% habría que sumarle el impuesto estatal.

En su postura emitida este jueves, el CCE aclaró que las medidas que plantean deben instrumentarse sin romper el equilibrio fiscal del gobierno ni caer en el aumento de la deuda, sino en una mayor eficiencia en el gasto corriente. Asimismo, alentar la reinversión de utilidades, la generación de empleos y la promoción a la inversión productiva del país.

México es atractivo a la inversión extranjera y requerimos dar mayor certeza jurídica a las inversiones actuales y futuras. En esto jugará un papel muy importante el resultado de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio.

A la Secretaría de Economía y los gobiernos locales les pidió aligerar la carga administrativa a las empresas ante el cúmulo de trámites e inspecciones regulatorias a nivel municipal, estatal y federal.

Al sector público, el CCE le demandó optimizar su gasto y efectividad en los subsidios para la pobreza; al sector laboral, mayor capacitación y productividad y a la iniciativa privada, mayor inversión y reinversión de utilidades para el crecimiento de la planta productiva.