El sello de Spielberg se sintió en el Festival de Cannes con el estreno de su película «The BFG» (Big Friendly Gigant).

Construir fantasías en películas forma parte de la trayectoria artística de Steven Spielberg, uno de los más grandes exponentes del cine contemporáneo que ha logrado plasmar en sus historias una huella inconfundible.

En su nueva cinta, el espíritu del niño que habita dentro de Spielberg cobra vida, porque pocos realizadores hay que crean tanto en la magia como él mismo.

The-BFG

«Para mí este filme es una vuelta al pasado. He podido revisitar algo que siempre me ha gustado hacer, como es contar historias usando la imaginación. Cuando ruedas una película de época no hay lugar para la imaginación, pero con «The BFG» me sentí libre. Me trajo de regreso sentimientos que yo tenía cuando era un cineasta más joven”.

Durante años, Steven Spielberg ha esperado la evolución tecnológica del motion capture, técnica elegida para conseguir desarrollar la visión que deseaba lograr. El cineasta ha ingeniando un sistema de lentes que capturaron las interpretaciones de los actores, dando como resultado un híbrido entre la acción real y la técnica del motion capture. «Cuando estoy preparando un proyecto, rodando una secuencia o iluminando una escena solo quiero pensar en mi trabajo, no en el equilibrio que necesita o en la tecnología».

Protagonizada por Mark Rylance, como el gran gigante, y la niña de doce años, Ruby Barnhill, la película se centra en la historia de una huérfana que se hace amiga de este gigante.

«Es una historia que habla de abrazar nuestras diferencias, de hacer un esfuerzo por entendernos» reconoció el director. El realizador más rentable de Hollywood admitió que cuando elige una película nunca piensa en términos financieros. «No puedo pararme a pensar en el rendimiento de mi trabajo, yo simplemente busco contar una buena historia».