Jill Watson es el nombre que llevaba la profesora robot, que estuvo como asistente en línea para varios alumnos de la Universidad Tecnológica de Georgia, sin que ninguno de ellos se diera cuenta durante seis meses.

El diario Wall Street Journal afirma que el objetivo de esta consultora era responder a las dudas que más de 300 universitarios le enviaban a través de correo electrónico sobre sus programas informativos.

Jill ha sido programada solamente para responder a las preguntas en donde su posibilidad de acertar es como mínimo del 97%. La empresa que ha creado a Jill afirma que podrá contestar de forma acertada al 40 % de las dudas de los estudiantes, incluyendo formulaciones filosóficas.

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Ninguno de sus estudiantes sospechó nada raro, ni tampoco supo distinguir al robot de los otros ocho profesores que trabajaban a su lado, hasta que el decano reveló el secreto. Ni siquiera el apellido Watson —que coincide con el nombre del proyecto de IBM en el que está basada su inteligencia- generó sospechas entre los participantes.

“Parecía una conversación normal con un ser humano”, señaló una de las estudiantes, Janiffer Gavin.

Otra alumna, Shreyas Vidyarthi, atribuyó a la ‘profe’ rasgos humanos, describiéndola como una joven amistosa caucásica de unos 20 años de edad, en el camino hacia su doctorado.