El incremento de la inflación “ha erosionado un poco” el poder adquisitivo de los mexicanos, por lo que resulta necesario estar “muy vigilantes” del impacto que tendría en esta materia la segunda etapa de aumentos en los precios de las gasolinas, advirtió la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), tras recortar de 2.3 a 1.9 % su pronóstico de crecimiento de la economía mexicana para este 2017 por la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

 En este sentido, en videoconferencia desde París, Francia, para presentar la última actualización de sus Perspectivas Económicas Mundiales, Sonia Araujo, economista para México de la OCDE, admitió que la depreciación del peso frente al dólar y el incremento en los precios de la gasolina presionaron al Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), lo que impactó el poder adquisitivo de la población.

“Por supuesto que la subida de la inflación ha erosionado “un poco” el poder adquisitivo de los hogares pero también la política monetaria más restrictiva va a afectar las condiciones de crédito, de hecho el crédito, aunque sigue creciendo, sigue creciendo a tasas más bajas, pero la confianza del consumidor  sigue muy fuerte, los niveles de empleo son muy elevado y las remesas que llegan de Estados a Unidos siguen muy fuertes, entonces el impacto sobre el consumo quizás no va a ser muy elevado”, comentó.

La economista de la OCDE advirtió que las presiones inflacionarias en México podrían persistir en los próximos meses, sobre todo por la segunda etapa de la liberación de los precios de las gasolinas.

“Cuando la tasa de interés se diferencia, ahora lo importante es seguir vigilante de los efectos secundarios del peso que está un poco débil, pero también de los efectos de la segunda ronda de la subida de los precios de la gasolina, entonces hay que seguir vigilante, por eso es que la tasa de interés sigue aumentando y nosotros pensamos que el banco central va a seguir muy vigilante para evitar que la tasa de la inflación siga subiendo”, comentó.

La especialista considera que el panorama en el corto y mediano plazo para México estará enmarcado por varios factores que podrían obstaculizar el comportamiento de la economía mexicana, como el caso de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que tendría lugar a partir de la segunda mitad de agosto próximo y que generará volatilidad en los mercados financieros.

“Los riesgos para las perspectivas son considerables; la economía mexicana se caracteriza por ser muy abierta y estar profundamente integrada en las cadenas de suministro regionales; hasta ahora, la producción industrial, la inversión y las exportaciones no se han visto afectadas por la posibilidad de una renegociación del tratado NAFTA (por sus siglas en inglés), u otras medidas proteccionistas.; sin embargo, anuncios desfavorables en esas materias podrían repercutir negativamente en la inversión, la producción manufacturera y las exportaciones”, comentó.

Por ello, anunció que la OCDE determinó recortar de 2.3 a 1.9% su pronóstico de crecimiento del PIB, para México, ajuste que resulta contrario al incremento que han aplicado en sus perspectivas tanto la SHCP, Banxico y el FMI.

En la conferencia estuvo presente Álvaro Pereira, director de Estudios de Países de la OCDE, quien reconoció que México no hubiera aprobado el paquete de reformas estructurales hace cinco años, el panorama económico actual sería peor que lo actual. “La pregunta es ¿Porque las reformas estructurales no se han reflejado en un mayor crecimiento del PIB? Las reformas estructurales llevan tiempo para ver sus efectos, se ve eso en Europa; por eso entendemos que la posibilidad de podría aumentar el crecimiento en los próximos años, es verdad.

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