Los tiempos del calendario ayudan a crear un contexto temporal en el negocio. El mes de diciembre es un mes muy propicio para hacer balance de los éxitos alcanzados a lo largo de 2016, las asignaturas pendientes, las derrotas y todo aquello que merezca ser destacado para hacer un balance general del punto de partida del negocio hacia la consecución de los retos del próximo año.

Existen tres interrogantes que puedes hacerte a ti mismo en el mes de diciembre.

¿Qué fortalezas debo mantener por sus buenos resultados?

Hacer cambios en un negocio, no significa cambiarlo todo o hacer modificaciones de acuerdo a la improvisación del momento. Por tanto, reflexiona sobre qué acciones sí han dado buenos resultados y qué puedes hacer para incrementar la presencia de estas medidas en el negocio.

¿Cuál es mi nivel de satisfacción actual con mi trabajo?

El emprendedor es uno de los pilares más importantes del negocio. Por esta razón, conviene que como emprendedor no te descuides a ti mismo al centrar tu atención únicamente en tu proyecto. En un porcentaje de 0 a 10 intenta reflexionar sobre cuál es tu nivel de satisfacción profesional actualmente. Si tu nivel es bajo pregúntate sobre cuál es la causa de este malestar y elabora un plan de acción para mejorar tu balance interior.

¿Qué retos me gustaría haber alcanzado dentro de un año?

Los retos de futuro se consolidan a partir del presente ya que si tiendes a posponer las decisiones para otro momento, tarde o temprano, sentirás el peso de la frustración. Enumera también qué obstáculos puedes encontrarte en el camino hacia el objetivo y cómo vas a superarlos. La planificación es una hoja de ruta, nunca puede cumplirse al milímetro pero crea un buen marco de referencia.

 

Vía: Empresariados